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Como hemos visto hasta ahora, la revolución se dio
a la tarea de realizar una profunda reestructuración. En
el plano económico, el proceso de nacionalización de
las grandes empresas extranjeras fue una medida
necesaria para emprender una estrategia de desarrollo a
largo plazo y resolver los problemas sociales del país.
Se nacionalizaron empresas españolas, francesas,
suizas, británicas, canadienses y se acordó una
indemnización, en la cual se conciliaron sus intereses y
los del Estado cubano.
Sin embargo, Estados Unidos, principal socio
comercial de la isla en ese momento, se opuso a
negociar y decidió interrumpir bruscamente el
comercio, aplicando un conjunto de sanciones como:
*No enviar más hidrocarburos a nuestros país y prohibir
a las refinerías estadounidenses en Cuba procesarlos si
procedía de otras fuentes (Abril de 1960). *Cancelar la
cuota azucarera a Cuba a partir de diciembre de 1960
(Eisenhower suprime totalmente la cuota azucarera
cubana para los primeros tres meses de 1961. 31 de
marzo de 1961: Kennedy suprime totalmente las
exportaciones de azúcar de Cuba). *Prohibir el uso del
dólar estadounidense en las transacciones comerciales
y financieras de Cuba.
Para el 3 de febrero de 1962, mediante una Orden
Ejecutiva Presidencial (3447) se implantó formalmente
el bloqueo total del comercio entre EE.UU. y Cuba. Éste forma parte de una política de terrorismo de Estado
que, sin distinción alguna, afecta a toda la población
cubana. Las medidas adoptadas por los sucesivos
gobiernos estadounidenses pretenden destruir el
sistema socio-político establecido por el pueblo
cubano, a través de sanciones económicas e
instrumentos de presión de todo tipo, que buscan
asfixiar a la población cubana para crear descontento y,
por lo tanto, la sublevación interna y así derrocar la
Revolución. (Si bien estas medidas afectaron al país,
con la alianza entre Cuba y el Campo Socialista,
principalmente, nuestra nación pudo sortear la grave
situación que afrontó esos años y pudo avanzar
ampliamente en el programa revolucionario.
Pero con el desplome de la URSS y el Campo
Socialista, Cuba perdió más del 80% del comercio
exterior, el 50% de su capacidad de compra y redujo en
un 75% sus importaciones anuales). Una vez
desaparecido el Campo Socialista en 1991, que se había
convertido en nuestro principal aliado político y
comercial, Cuba se sumió en una profunda crisis
económica y EEUU ideó nuevos mecanismos para
ahogar aún más a nuestro país y acelerar la supuesta
caída de la Revolución. En 1992, el Congreso
estadounidense aprobó la Ley Torricelli, que: *Prohíbe
a subsidiarias de compañías estadounidenses, radicadas
en terceros países, comerciar con Cuba y *Establece
que los barcos que toquen puertos cubanos, con fines
comerciales, no podrán tocar puertos de EE.UU.
durante 6 meses.
Cuatro años más tarde, en 1996, EEUU aprobó la
Ley Helms-Burton, que puso de relieve el marcado
carácter extraterritorial del bloqueo contra Cuba. Esta
ley: *(Título III) Prevé la celebración de juicios en
cortes norteamericanas contra empresarios de terceros
países, que hagan negocios con Cuba. *(Título IV)
Prohíbe la entrada a territorio estadounidense de
aquellos funcionarios y directivos de compañías y sus
familiares, que hagan negocios con nuestro país.
PLAN BUSH.- (I).- En octubre de 2003, el
presidente republicano eorge W. Bush creó la
Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, dirigida por el
secretario de Estado, Collin Powell y luego por su
sucesora, Condoleezza Rice, y por el secretario de
Comercio, Carlos Gutiérrez, entre otros. El 6 de mayo
de 2004, esta Comisión presentó su primer informe,
conocido como Plan Bush, cuyo principal objetivo
consiste en recolonizar Cuba, mediante el
recrudecimiento del bloqueo y un mayor fomento de la
subversión y las campañas de propagandas
anticubanas.
Algunas de las medidas previstas en este plan
consisten en: *Limitar las remesas de dinero y paquetes
a familiares de cubanos residentes en Estados Unidos,
solo a abuelos, nietos, padres, hermanos, esposas e hijos
(o sea, no se podía hacer ningún envío desde EEUU a
primos o tíos y, mucho menos, a amistades). *Limitar
también las visitas a Cuba de cubanos residentes en
Estados Unidos, de una vez al año a una cada tres años,
*Reducir el límite máximo de dinero a gastar en Cuba,
de 164 USD diarios a sólo 50, *Reducir el otorgamiento
de licencia para viajes educacionales y el intercambio
académico a ciudadanos e instituciones
norteamericanos, *Otorga 59 millones USD para
financiar acciones dirigidas a destruir la Revolución, y
*Nombrar en el Dpto. de Estado un “Coordinador para
la Transición en Cuba”, que sería en la práctica el futura “Pro-Cónsul norteamericano”, (Caleb McCarry).
Con el plan Bush: *Las visitas de cubanos a Cuba
disminuyeron en un 54% en dos años (de más de 115 milen el 2003 a poco menos de 62 000 en el 2005), *Los
viajes de los norteamericanos a nuestro país se
redujeron en un 45% (de más de 85 000 en el 2003 a
apenas casi 39 000 en 2005), *Más de 300
universidades de EE.UU. perdieron sus licencias para
enviar estudiantes a universidades cubanas, y *Se
impusieron sanciones entre 2004 y 2005, a más de 85
compañías y más de 800 ciudadanos estadounidenses
por violar las regulaciones del bloqueo.
(II).- El 10 de julio de 2006, dos años después de
este Plan Bush, el Presidente estadounidense agregó
otras medidas. Estas contemplan: *Nuevos
mecanismos para aplicar el bloqueo y las sanciones,
incluyendo juicios, *Prohibir las ventas de equipos
médicos destinados a programas para extranjeros en
gran escala, lo cuál afectaría directamente la Operación
Milagro, la Brigida Henry Reeve y el Programa Integral
de Salud en casi 70 países. *La creación de la “Fuerza
de Tarea Inteligencia del Níquel Cubano”, para impedir
las ventas de níquel de nuestro país en el mundo.
*Sumar a los 59 millones USD asignados en el 2004
para promover la subversión contra Cuba, 80 millones
USD más para el 2007 y el 2008, y no menos de 20
millones cada año en lo sucesivo. *Incrementar las
transmisiones radiales y televisivas ilegales contra
Cuba y aumentar el financiamiento para transmitir esas
señales. *Financiar campañas de desinformación a
nivel internacional para proyectar la imagen de que ha
llegado el momento de derrocar la Revolución Cubana.
Una vez logrado el supuesto objetivo de derrocar la
Revolución, el Plan sugiere elaborar una “Lista de
esbirros”, que facilite el “ajuste de cuentas” y crear un
cuerpo represivo que lleve a cabo esta tarea. Como
objetivos generales, el Plan Bush contempla devolver
las propiedades nacionalizadas a sus antiguos dueños,
privatizar la educación y los servicios de salud y
restituir a EEUU el control total de la economía cubana.
Estas medidas no parecieron suficientes para el
gobierno estadounidense, que además incluyó en este
segundo Plan Bush un anexo secreto, alegando
supuestas “razones de seguridad nacional” y la
necesidad de garantizar su “implementación efectiva”.
Este Anexo significa un peligro adicional para la
soberanía e integridad de la nación cubana.
Recordemos que desde el triunfo de la Revolución, se
convirtieron en práctica las actividades de sabotaje y
terrorismo contra Cuba fraguadas desde EEUU, con el
amparo, financiamiento y apoyo de los Gobiernos de
ese país. Por sólo recordar algunos casos, tenemos: *La
voladura del vapor La Coubre, 101 muertos y más de
200 heridos (04/03/1960). *La voladura en pleno vuelo
de un avión civil de Cubana de Aviación con 73
personas a bordo (6/101976). *Colocación y explosión
de bombas en hoteles y sitios turísticos cubanos, a
finales de la década de 1990.
A lo largo de la Revolución, se han probado y
documentado 681 acciones terroristas y agresiones.
Más de 3 400 (3 478) cubanos han perdido la vida y más
de 2 000 (2 099) han sufrido lesiones permanentes a su
integridad física.
El año 2008 fue el más brutal de la política de
bloqueo del Gobierno de los Estados Unidos contra
Cuba. En su recrudecimiento, se han emprendido
acciones irracionales de persecución contra entidades
gubernamentales, empresas, instituciones bancarias y
ciudadanos de terceros países, llegando incluso al
bloqueo de sitios de Internet que tengan algún vínculo
con Cuba.
El daño económico directo al pueblo cubano,
acumulado hasta diciembre de 2007 por la aplicación
del bloqueo, asciende, a partir de cálculos
conservadores, a una cifra que supera los 93 mil
millones USD. Esta política ha sido rechazada por la
ONU en 17 ocasiones. El pasado año, votaron a favor de
su eliminación 185 países de los 192 miembros de la
ONU, sólo 3 se opusieron (EE.UU., Israel y Palau).
Con la nueva Administración estadounidense de
Barack Obama se creó mucha expectativa mediática
con relación a su proyección hacia Cuba a partir de su
propuesta de retomar el diálogo bilateral. Sin embargo,
consideramos válido abordar dos puntos específicos de
la política de Obama hacia Cuba, que han creado cierta
confusión. Durante su campaña, él contrajo una serie de
compromisos electorales encaminados a recabar el
apoyo de la comunidad cubanoamericana radicada en
esa nación, que veía con buenos ojos eliminar las
medidas de Bush que limitaban el contacto familiar
entre los cubanoamericanos y sus parientes en Cuba.
Por lo tanto, podemos afirmar que restituir los viajes a
Cuba de la manera que estaban concebidos antes de que
el presidente George W. Bush los limitara, fue un
compromiso de campaña presidencial, contraído por
Obama con sus electores, y no un “gesto” hacia nuestro
país, como erróneamente se ha dado en llamar.
Asímismo, recientemente, Obama prorrogó por 6
meses la suspensión de una parte de la ley Helms-
Burton, que penaliza a las empresas extranjeras queoperan en Cuba. Con esta medida, el presidente Obama
no adopta una posición novedosa en el tema, sino que
continúa la política de sus predecesores, George W.
Bush y Bill Clinton, quienes, desde la probación de la
Ley en 1996, firmaron cada seis meses y de manera
rutinaria la prórroga de la suspensión de la sección III de
esta legislación, con lo cual se impide que ciudadanos
estadounidenses puedan presentar demandas contra
empresas extranjeras que usen propiedades
nacionalizadas en Cuba. En tanto, sí podemos
considerar como un gesto positivo la propuesta de la
nueva Administración estadounidense de retomar las
conversaciones migratorias, suspendidas
unilateralmente, desde el 2003, por la Administración
Bush, que coloca las relaciones bilaterales en el punto
en que estaban con la Administración Clinton y no
suponen en realidad un elemento nuevo en la política de
EEUU hacia Cuba.
De hecho, en el marco de las relaciones con Cuba el
gobierno de Obama tiene nuevos retos que pondrán a
prueba su compromiso con la justicia y la ética, como es
el caso de los Cinco Héroes.
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